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«Cuando se junta el hambre con la necesidad».

El hambre real y el hambre de ser… el hambre del Lazarillo y el hambre de Sancho Panza…

La mayoría de los peleadores tienen hambre y algunos comen. Cuando no hay que comer, el palillo de dientes es el héroe, una herramienta del disimulo, sales a la puerta a escarbarte los dientes pero no hay nada entre ellos.

La posibilidad de tener hambre, antojo, apetito y avidez, tendrán que ver con la posibilidad de la satisfacción y la insatisfacción, la posibilidad de obtener algo y la posibilidad de perderlo, disfrutar y de frustrarse en la vida, operaciones constituyentes cuando descubrimos que la vida no es como queremos, cuando aceptamos que las cosas son como son.

Para que haya un deseo debe de haber una falta. A partir del hueco abierto entre necesidad y demanda es que se articula el deseo, burdamente podemos decir que se necesita un hueco para intentar llenarlo, para que se pueda tener hambre, se requiere de un lugar transitoriamente vacío, se necesita una falta para que pueda ser “completada”.

«Cuando se junta el hambre con la necesidad».

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