...debatir es público, enojarse es privado... Debatir y boxear son un gran trabajo mental, es…
«Antes del concierto…»
Antes de sus conciertos Miles se mantenía alejado de los demás y, a menudo, alejaba a cualquiera que pudiera acercarse a él. Como un boxeador, preparándose para una pelea, se negaba la comida y el sexo (descuida lo del sexo ya no se usa) antes de tocar, creyendo que un músico debía actuar hambriento e insatisfecho… Como un boxeador, se amarraba los cordones de los zapatos con tanta fuerza como podía, para que pudiera sentirse firmemente en su lugar.
Miles pensaba que podría haber sido un contendiente al título, pero evitó pelear para no lastimarse la boca y las manos. Una vez, sin embargo, dijo que boxeo algunos rounds con Roberto Durán. Miles entendió que el boxeador finalmente debe perder su título, ya sea por, retiro o por derrota, mientras que el músico puede seguir siendo el rey para siempre. Los boxeadores y los músicos son trabajadores itinerantes en la arena del individualismo, ambos pagan las cuotas de una meritocracia brutal y, aunque son figuras públicas, ambos están incrustados en una élite sombría con su propio código de valores bajo los reflectores.
