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«Esquina roja, esquina azul, ellos y nosotros»

…las élites políticas e intelectuales con respecto a sus propios países, supuestamente caracterizados por la armonía y tolerancia racial y ausencia de discriminación, jugando al ocultamiento y negación del racismo…

El racismo no solo se basa en diferencias biológicas, sino semánticas tambien, hay que ubicar al racismo como un «bemol» del habla, del discurso, como un síntoma que permite que el boxeo pueda aproximarse al tema y consiga abordar este modo de segregación.

El racismo nace y se actualiza en y a través del lenguaje. Y para que el boxeo pueda abordar el tema, es necesario tomarlo como síntoma del vínculo social, es decir, un síntoma del discurso.

De esta manera, podemos discutir cómo el racismo en el boxeo, velado, reprimido y negado, afecta e interfiere en el proceso de constitución subjetiva de las personas. Y, finalmente, marcar con un «jab», cómo ese, del que antes se habló, despojado de su posición de sujeto, excluido y ubicado en la posición de desecho, puede dar un giro, a partir del propio discurso, para ponerse en una nueva posición.

«Esquina roja, esquina azul, ellos y nosotros»

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