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«Las palabras no son inocentes»

…¿Pelear es boxear? ¿Boxear es pelear?…

El origen etimológico de la palabra pelea es «pelo.» Pelear significa originalmente agarrarse o tomarse, en términos más elegantes, de los pelos, es decir, los contrincantes se jalan de los pelos y se tironean de lo lindo, quizá también rueden por el suelo, en un revoltijo de ropas, gritos y otras linduras.

Más si no hubiese o faltaran pelos, buenas son las barbas; tal como se puede apreciar en este divertido pasaje del Quijote:

«Respondió el cabrero que ya lo había dicho y que si él no lo había oído, que no era suya la culpa. Replicó Sancho Panza y tornó a replicar el cabrero, y fue el fin de las réplicas asirse de las barbas y darse tales puñadas, que si don Quijote no los pusiera en paz se hicieran pedazos».

El pelo parece ser un importante elemento en los pleitos entre las personas, incluso hoy, niños y niñas suelen jalonearse del pelo para agredirse. Quizá se trate de nuestro instinto de conservación y de preservar la propia integridad. El cabello es muy resistente, además, vuelve a crecer pero los ojos, los labios, las orejas, y en general ninguna otra parte de nuestro cuerpo que se dañe volverá a ser la misma o volverá a crecer.

Al boxear, nuestro pelo será lo último que se vea comprometido.

«Las palabras no son inocentes» vol. 1

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