...debatir es público, enojarse es privado... Debatir y boxear son un gran trabajo mental, es…
«Lenguaje, boxeo y prestamos léxicos»
…los aumentativos como «azo» tan habituales para designar un golpe: putazo, madrazo, chingadazo, derechazo, surdazo, ganchazo…
El boxeo es uno de los deportes que más presente está en nuestro inconsciente lingüístico. Ha contribuido a enriquecer y vigorizar el acervo común, aportando términos y locuciones muy características en la expresión diaria. Esto último fue debido, a la gran difusión que tuvo el boxeo entre el pueblo, por razones de interés deportivo, social, comercial y político. Los años sesenta y setenta fueron decadas donde el boxeo estaba muy presente en la prensa general y deportiva, con presencia en televisión, que entonces hacia transmisiones en directo de las peleas nacionales. El oído se fue haciendo a su terminología esotérica y algunos de sus términos pasarían a estar en boca de todos para darnos realce y expresividad con creaciones figuradas basadas en su jerga.
El lenguaje del boxeo es una lengua sectorial y tiene su terminología específica. Esta lengua se compone de precisión técnica y creación popular e incluso periodística, la del propio mundo del boxeo, entrenadores y periodistas que introducen un léxico extranjero que, con el tiempo, se va asimilando tal cual, en su expresión foránea, o va buscando la mejor adaptación a la grafía, fonética y morfología del español y al mismo tiempo, van creando en torno a él expresiones basadas en la capacidad de sustitución y creatividad semántica para dar realce y emotividad en las crónicas y narraciones periodísticas, así como un lenguaje más familiar en gimnasios y funciones y en todos los que viven de este deporte.
El lenguaje del boxeo dada la relevancia que el deporte obtuvo en la sociedad, a medida que avanzo fue dejando la calle, su propio reducto de profesionales y aficionados y llego a las altas esferas sociales. Tras poco más de un siglo de existencia, el lenguaje del boxeo tiene hoy su lugar propio en diccionarios, páginas periodísticas, conversaciones en la calle e incluso en la literatura.
«Lenguaje, boxeo y prestamos léxicos»
