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«Por la urdimbre pasa la trama»

…un mortal, pero no cualquier mortal, de esos que tienen algo increíble o que se desborda…

Los boxeadores no logran lo que parece imposible por ser boxeadores; los boxeadores son boxeadores porque consiguen lo que parece imposible. Conocemos historias sobre grandes boxeadores que sus seguidores llenaban las iglesias para pedir por su triunfo, reflejándose en ellos y pidiendo por el triunfo propio también inconscientemente, volviéndolos depositarios de una satisfacción de deseo. Su búsqueda y sus acciones dejan su habilidad única y personal y trascienden a una especie de gracia de virtud, encomienda y representación.

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