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«Salvador y la fábula de los peleadores que no hablan»

…Temo a la persona de pocas palabras.
Temo a la persona silenciosa.
Al sermoneador, lo puedo aguantar;
al charlatán, lo puedo entretener.
Pero con quien cavila
mientras el resto no deja de parlotear,
con esta persona soy cautelosa.
Temo que sea una gran persona. (Emily Dickinson)…

Salvador crea un vínculo al «desmentir» al otro incluso con las inconveniencias o las groserías recibidas. El silencio a veces tiene más capacidad de decir lo que las palabras no pueden.

«Salvador y la fábula de los peleadores que no hablan»

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